Caño Grande, cementerio de carros


Desde que al Caño Grande, en jurisdicción de Talaigua, en el sur de Bolívar, se le abrió un boquete, por efecto de la temporada invernal de 2010, y a sus aguas cayeron tres vehículos y dos personas fallecieron en sus vertiginosas corrientes, a éste se le cambió el nombre por “caño de la muerte” o cementerio de carros.

La última víctima de esa trampa humana y vehicular fue el camión marca Ford 600, de placa TAE 736 de Medellín color amarillo, el cual cubría la ruta Medellín – Mompox. Llevaba 10 toneladas de verduras, avaluadas en 30 millones de pesos, las cuales quedaron esparcidas en las aguas del Caño Grande.

Rubén Darío Murillo, el conductor del pesado vehículo, dijo que iban 2 personas y ambas, que resultaron ilesas. Dice que después del percance recibió la solidaridad de varios miembros de la comunidad que llegaron al sitio.

Lamentó que las autoridades hayan prestado poco apoyo para sacar el camión del sitio donde cayó. “Las pérdidas totales superarían los $60 millones, capital que no es fácil recuperarlo y menos en estos momentos de crisis”, dice el conductor.
Invías, responsable

Para la comunidad, los responsables de estos hechos son Invías y la administración municipal de Talaigua Nuevo. A esta última le corresponde hacer las diligencias pertinentes y lograr compromisos serios para acabar de manera radical con está problemática que los afecta. 

Dice la comunidad que cada vez que ocurre un percance en ese lugar, la administración envía maquinaria a trabajar, pero eso no es más que pañitos de agua tibia, por lo que se hace necesario hacer un llamado a las autoridades municipales, departamentales y nacionales para que presten atención oportuna a este problema con el fin de evitar que ocurran tragedias de mayor magnitud.

0 comentarios:

Publicar un comentario